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Un recorrido gastronómico por Georgetown
By : Zena Polin

   

Están las papas fritas y, después, están las papas fritas de ensueño. Ésas son las que están fritas en grasa de pato, condimentadas tres veces y servidas con tres salsas. Son crujientes pero livianas, y resultan tan adictivas que no puedo parar de comerlas hasta que llega el pan de trufa. ¡Ah, el pan de trufa! Otro sueño. Siempre visito el Bourbon Steak en el Four Seasons Hotel en Georgetown con cualquier excusa. Si voy con una pareja de amigos nos sentamos en una mesa de coctel, puedo llevar a cenar a alguien o tomarme sola una copa de vino en el bar. Aunque son aperitivos, el tartare de carne y el foie gras del bar son lo suficientemente robustos como para constituir una comida en sí misma (sobre todo si antes comenzó con las papas fritas). Pero si quiere cenar el bistec asado al fuego de roble acompañado de macarrones con queso con trufas negras, mejor comience con algo más liviano, como el tartare de atún o unas beignets de cangrejo.

Instituido como municipalidad en 1751, Georgetown aún retiene algo de su apacibilidad del pasado, cuando era un punto de intercambio comercial en el río Potomac y más tarde el epicentro cultural y de la moda en Washington D.C. John F. Kennedy vivió en el 3307 N Street cuando era congresista y senador. Las famosas fiestas suyas y de Jackie le aportaron un toque de elegancia a Georgetown. En la actualidad, los restaurantes clásicos se encuentran lado a lado con los que reflejan la composición más ecléctica e internacional de Georgetown University y de los vecindarios circundantes.

El Mendocino Grille and Wine Bar se encuentra en M Street, hacia el corazón de Georgetown. Siéntese en el bar y pida una botella de la tentadora carta de más de 200 vinos de California, Washington y Oregon. El Klee Pinot Noir es excelente y tiene muy buen precio, mientras el McKenzie-Mueller Malbec de Napa Valley es una versión sorprendentemente deliciosa de los malbecs argentinos. Por algo su lista de vinos gana con frecuencia premios a la excelencia de Wine Spectactor. Una variedad de quesos sirve como complemento perfecto de los vinos. Queso de cabra, de vaca, de oveja y azul se acompañan con nueces condimentadas y jaleas de sauvignon blanc y sangiovese.

Mie N Yu combina la cocina estadouni-dense contemporánea con sabores de Asia, el Medio Oriente, África del Norte y el Mediterráneo. El área del comedor es exótica y divertida, algo así como una mezcla entre bazar marroquí con la Ruta de la Seda en el Asia moderna. La carta de vinos es amplia, pero los cocteles son sorprendentes. Le sugiero un White Tiger con vodka, licor de jengibre, jugo de limón y de arándanos blancos, o un Blushing Madame con vodka, Cointreau, puré de fresas y jugo fresco. Para seguir con la temática global, el Dim Sum con gyoza de wasabi y cangrejo azul de la zona, bolitas de camarones con frijoles negros, shumai de carne de res orgánica, chili dulce de piña, vinagreta de jengibre y mostaza japonesa resultan perfectos para compartir. Si va para el happy hour, pruebe la yuca frita con mayonesa de kimchi y el taco de pato.

   


El centro de Georgetown es la intersección de Wisconsin Avenue y M Street. Vaya al norte por Wisconsin donde encontrará Paolo’s Ristorante y su comida tradicional italiana hecha con ingredientes frescos de California. Los hornos de leña le aportan un ambiente acogedor al lugar en las noches frías de invierno, y las mesas del frente y del patio son perfectas para ver pasar la gente el resto del año. Ninguna comida en Paolo’s puede considerarse completa si no incluye su famosa tapenade, hecha con berenjena, garbanzos, aceitunas verdes con pimientos rojos y servida con suaves barritas de pan. Los vinos se sirven según el gusto y por copa o botella, ideal para probar diferentes variedades. Un chianti de la Toscana o un garnacha español van muy bien con la bruschetta de prosciutto de pato, que gana mucho más en sabor gracias a la mermelada de tomate y dátiles. El happy hour en Paolo’s, con platos pequeños de aperitivos italianos entre $3 y $6, es el momento perfecto para probar las croquetas de risotto y los calamares, las berenjenas y las albóndigas a la parmesana. Y si quiere desviarse de la lista de vinos, cocteles como los fuzzy navels, melon balls y otros clásicos (junto con los vinos de la casa, las bebidas y las cervezas selectas) cuestan apenas $3.

Hacia los límites de Georgetown, a pocos pasos de las famosas escalinatas Exorcist, se encuentra Hook. Enfocado en los productos agrícolas locales, este establecimiento usa solamente productos del mar comprados a pescadores artesanales que practican la pesca responsable.

Si va a dar una vuelta por Georgetown pero no está vestido formalmente, quizás el comedor de Hook no sea una buena idea, aunque entonces puede entrar en Tackle Box, su restaurant hermano, una suerte de choza langostera de la Nueva Inglaterra en Washington. Champaña, un sauvignon blanc californiano o un riesling alemán son los acompañantes perfectos para los aperitivos, sobre todo las ostras de Virginia y el mahi mahi de Carolina del Norte (con wakame, melón encurtido y nueces). Sin embargo, un coctel irá muy bien con el coctel de camarones o con erizos de mar.

Georgetown no es solamente lujo. Bangkok Joe’s, J. Paul’s y Bodega son más informales. Con más de 150 restaurantes a poca distancia unos de otros, sobran las opciones. Venga temprano y márchese tarde. Hay lugar para todos.

Dónde hospedarse
Hotel Palomar está a corta distancia de los restaurantes de Georgetown. Este hotel boutique está lleno de toques maravillosos, descritos como “Art in Motion” (arte en movimiento), que han dado lugar a un diseño estilo art house. Construidos con el moder-nismo francés como inspiración, los elementos arquitectónicos y los objects d’art del hotel son características que se agradecen en medio del ajetreo de Dupont Circle. Disfrute de comodidades gratuitas —poco convencionales en un hotel de lujo— como una recepción nocturna con vino así como té y café en el salón todas las mañanas, sin olvidar el gimnasio y la piscina exterior. Después de deleitarse con las mejores ofertas gastronómicas de Georgetown, regrese dando un agradable paseo al hotel, que se encuentra a apenas 15 minutos a pie.
hotelpalomar-dc.com

Cómo llegar: American Airlines y American Eagle ofrecen vuelos al Ronald Reagan Washington National Airport.

Reserve su próximo vuelo en American Eagle. Visite www.aa.com o llame American Reservations al 1-800-433-7300 o bien a su agente de viajes para mayores detalles.