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Sonria, Esto Es Granada
By : Jenny Acosta-Horta
Es la cuenta más sureña del collar de islas de barlovento. Más que una islita, es un islote. Más que notarse, se anuncia, con sus interminables montañas que la cruzan y atraviesan, el olor de sus especias, y la imperturbable calma del espíritu caribeño.
Hasta 1651, los caribes defendieron su isla verde y sinuosa para que el imperio británico no se las arrebatara. Al verse perdidos, decidieron lanzarse desde un acantilado hacia el mar. Hoy día, Leapers Hill o Caribs Leap es, más que el recuerdo de un martirio, un lugar desde donde apreciar parte de la extraordinaria belleza de este diminuto punto en el mar.
Primero lo primero, y no hay mejor manera de empezar a descubrir Granada que en la pequeña bahía de St. George’ s, la capital: The Carenage da la bienvenida a miles de veleros y yates que llegan aquí desde todas partes del mundo. En uno de ellos llegó desde Inglaterra Rupert, nuestro guía, hace más de 30 años, y aquí se quedó. No sabe explicar qué lo ató más a la "isla de las especias", si sus playas calmas e intocadas, el verdor exuberante de las montañas, el ritmo sosegado del caribeño, o la gracilidad de las mujeres. Quizás fue todo eso junto, pero cualquiera puede entenderlo. Rupert dice que aquí se puede hacer viejo sin drama y sin apuro. Después de todo, esto es el Caribe.
Subiendo y bajando St. George´s
St. George’s sube y baja sin cesar. Callecitas y callejones se pierden en un intrincado laberinto de colinas, curvas y giros. Cerca de la plaza del mercado está Fort George, la antigua fortificación levantada por los franceses en el siglo XVIII, que en 1983 fue testigo de la invasión norteamericana y de la muerte del Primer Ministro Maurice Bishop. Desde aquí, la vista a St. George’s es insuperable: de un lado, la entrada del mar; del otro, The Carenage, las cúpulas del convento católico, la iglesia anglicana y las torres de St. Andrews Presbyterian Kirk (1831), popularmente conocida como Scot’s Kirk, en Church Street.
Carenage y Wharf Road son el centro de la acción. Allí está la mayoría de los restaurantes y de las tiendas de souvenirs y joyas. También desde la bahía salen los barcos que van a Carriacou, la isla vecina que, junto a Petite Martinique y Granada, componen Las Granadinas. El viaje dura aproximadamente una hora y cuarto.
En Granada se maneja del lado izquierdo de la vía, de modo que el tránsito para un recién llegado puede ser complicado, con las interminables subidas y bajadas "del lado contrario", así que procure familiarizarse primero con las calles antes de atreverse a manejar por su cuenta. O pregunte a un niño, que siempre sonriente y desinhibido, le querrá mostrar el camino, o posar para una foto.
Música, cascadas y ron
En las Indias Occidentales, siempre se encuentra uno con algún personaje armado de una guitarra, como King Bamboo que, con su sonrisa desdentada y entre coplas improvisadas en "calypso ex-tempo", canta las bondades de su tierra y le gasta alguna broma a quienes visitan la cascada de Annandale (Annandale Falls), en la ruta hacia Grand Etang, en el centro de la isla. Algunos jóvenes osados, como Super Fabulous y Super Splash, escalan hasta la cima de la cascada para saltar a más de 12 metros hacia la poza natural de sólo 4,5 metros de profundidad.
Granada es pródiga en cascadas ocultas en medio del exuberante bosque lluvioso –se dice que hay más de 40– rodeadas de plantas tropicales y, sobre todo, de árboles de especias, como la nuez moscada, omnipresente símbolo de la isla (forma parte de la misma bandera) y su principal producto de exportación.
Famoso también –y delicioso, se lo puedo asegurar– es el ron granadino. Rupert lo conoce muy bien (quizás forma parte de la lista de razones que lo ató a la isla) y nos lleva a una de las destilerías más antiguas del Caribe, Rivers Rum Destillery, donde se produce el Rivers Rum usando el mismo molino de agua que en 1785 movió la prensadora de caña de la que se extrajo la primera botella de ese invento maravilloso del Caribe. La destilería está abierta al público, y se recorren los diferentes etapas de la producción completamente artesanal, desde el prensado de la caña (cultivada en los alrededores) hasta el embotellado y etiquetado a mano. Al cabo de 12 días, ya está listo para decir ¡salud!
No sólo de playas vive el Caribe
Muchos tienen la noción equivocada de que el Caribe es sólo bueno por sus playas. Sólo hay que tener un poco de interés y tiempo, decisión y espíritu explorador para descubrir lugares encantadores en los que muchos ojos desprevenidos apenas han reparado.
Por supuesto que Granada tiene su buena y magnífica dotación de playas amplias, azulísimas y casi desiertas, como Bathway Beach –en la costa norte y muy cerca de Leapers Hill–, que forma parte del Levera National Park. Su larga barrera de arrecifes, a unos 50 metros de la orilla, la convierte en casi una piscina de aguas cristalinas estupendas para practicar el buceo con esnórquel.
Grand Anse Bay, muy cercana de St. George’s, es un verdadero espectáculo a la hora del crepúsculo, y además tiene una ubicación muy conveniente, ya que allí se encuentran muchos hoteles y locales que ofrecen equipos de buceo y snorkeling.
Pero queremos adentrarnos en el corazón de la isla, donde el bosque lluvioso se convierte en cascada de helechos, donde el bambú le hace difícil su tarea al sol y donde, si escucha con atención, sólo sentirá el eco de arroyos, borboteo de cascadas y canto de aves exóticas.
En St. John, un camino de piedra se desvía de la carretera que bordea la costa occidental de la isla, y en pocos minutos un anuncio nos indica que llegamos a Dougaldston Estate, una plantación de especias que funciona desde el año 1700. Aquí han pasado siglos cultivando la nuez moscada, el cacao, la canela, la caña de azúcar y hasta bananas.
Catherine, con ese hablar pausado y cadencioso de las granadinas, nos va explicando las propiedades de los clavos de olor, las hojas de laurel y los mil usos de todas estas maravillas de aroma y sabor, mientras el fotógrafo trata de convencerla de regalarle una sonrisa al lente. Tarea nada difícil, después de todo ella es caribeña y aquí las sonrisas son prácticamente un producto de exportación.
Datos útiles
• Primer consejo: tómelo con calma. Los habitantes de las Islas Occidentales se mueven a un ritmo diferente, relajado. Nadie parece estar apurado por nada. Y, además, usted está de vacaciones, así que descarte la palabra estrés.
• En Granada llueve mucho, sobre todo de mayo a noviembre, pero nunca por demasiado tiempo. Eso explica el verde espléndido y la abundancia de flores por doquier. Y si su paseo se ve interrumpido por un aguacero repentino, tendrá en poco tiempo la recompensa de un inolvidable arcoiris sobre el mar.
• Las tiendas cierran a las 4 p.m. de lunes a viernes, los sábados sólo abren hasta las 12 del mediodía y los domingos están cerradas. Planifique sus compras temprano.
• Aunque la isla es pequeña, es muy intrincada, debido a los macizos montañosos, y la señalización de los caminos es bastante pobre. Lo mejor es contar con los servicios de un guía o un chofer.
• Cuando vaya a cualquiera de las docenas de cascadas que hay en la isla, lleve un calzado cerrado y antirresbaladizo, porque los senderos pueden estar llenos de lodo, y nadie está exento de caerse. Si no, pregúntele a Kevin, nuestro fotógrafo.
Fotos por J. Kevin Foltz
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