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En Qué Sueña Emma Thompson
By : Celeste Rodas de Juárez

   

A sus 45 años, tiene en sus manos una cosecha maravillosa de logros y satisfacciones, entre ellos dos Premios Oscar y dos Globos de Oro. Además, fue incluida en la lista de “Las cien mejores estrellas de cine de todos los tiempos” que publica la revista Empire del Reino Unido.

Con un talento que le viene de casta (su madre era actriz y su padre era director de teatro y también creó la serie infantil Magic Roundabout), no es una sorpresa que Thompson, mientras estudiaba Literatura Inglesa en Cambridge, coprodujera, dirigiera y actuara —a los veintiún años— en la primera revista musical hecha enteramente por mujeres de esa universidad: Woman’s Hour.

Desde entonces, su carrera ha sido impresionante: aclamadas actuaciones en series de televisión inglesa, su propio show (Short Vehicle), participación en la Renaissance Theatre Company. Todo esto antes de su incursión en el cine: Dead Again, Junior, Sense and Sensibility, The Winter Guest, Primary Colors, Love Actually y hasta Harry Potter and the Prisoner of Azkaban (que se estrena el 4 de junio), donde interpreta a Sybill Trelawney, una excéntrica profesora de adivinación.

Su más reciente película, Imagining Argentina (que, según Arenas Entertainment, saldrá en Estados Unidos en mayo o junio) es la que da razón a esta entrevista. Ambientada en la Argentina de los años setenta, trata sobre una audaz periodista (interpretada por Thompson) que desaparece y sobre la búsqueda que inicia su esposo (Antonio Banderas) para encontarla a ella y a otras víctimas de la dictadura. Es una mañana de primavera en la que Thompson acaba de comer con su hija.

Escuchamos a su hija [Gaia Romilly, de cuatro años] jugar cerca de usted. ¿Interrumpimos un momento familiar?
No precisamente. Acabamos de comer y ahora me preparo para seguir mi trabajo. Ahora estoy escribiendo las últimas partes de Nanny McPhee, una historia infantil que comenzaremos a filmar en pocos días. Mientras trabajo, veo cómo mi hija juega y aprovecho para estar más tiempo con ella.

Usted recibe decenas de guiones constantemente. ¿Qué elementos de Imagining Argentina la convencieron para participar en ella?
Creo que es muy importante ver y escuchar las historias de lo que ha pasado en otros países y en los nuestros para procurar que no se repitan nunca. Por eso siempre he estado muy interesada en la importancia de los derechos humanos y la historia turbulenta de Chile y Argentina, especialmente en lo que se refiere a esas fechas, por lo que siempre estuve inclinada de forma muy natural a una trama de éstas. Si a esto añadimos que el director y guionista es Christopher Hampton, tomar una decisión no fue nada difícil.

¿Cuál fue el proceso de preparación para interpretar a Cecilia Rueda, la protagonista de esta historia?
No fue nada especial porque se trata de una periodista y no me fue difícil imaginar la pasión que tiene una mujer tan idealista, alguien apasionado por su país y por lo que es correcto de una forma tan intensa que se olvida de los peligros a los que decir la verdad la pueden conducir. Por otra parte, como tenía muchos años leyendo sobre lo que pasó en Argentina durante esa época de su historia, no tuve que hacer ninguna investigación especial.

Lo difícil es que era una historia que demandaba mucho emocionalmente. Además, teníamos un presupuesto muy pequeño, así es que enfrentamos dificultades prácticas. Afortunadamente este es un filme muy bueno, y se hizo gracias a que todo el equipo estaba muy comprometido con la historia, a quienes nos movía la pasión de contar algo que pasó. Y no me refiero sólo a los actores [Antonio Banderas, Rubén Blades, Claire Bloom], sino a los propios técnicos y las personas detrás de las cámaras que lo hicieron posible: muchos de ellos tenían experiencias relacionadas al abuso que representamos en la película. Por eso fue tan emocionante hacerlo.

¿Cómo surgió su interés por esta temática?
A los 16 años me uní a Amnistía Internacional, y comencé a leer de todo esto desde que era adolescente. Así es que a los 20 años ya tenía una educación política de lo que sucede en el mundo. Desde entonces me he unido a grupos y organizaciones que tienen que ver con estos problemas, que han ido convirtiéndose en una de las pasiones de mi vida.

Cosas de Familia
Otra de sus grandes pasiones es actuar. Seguramente el que sus padres hayan estado en el mundo del espectáculo la influyó tremendamente. ¿Recuerda usted uno de los momentos en los que sintió esa conexión especial entre usted y el arte dramático?
¡Oh! ¡Era tan joven! ¡Era una niña apenas! Recuerdo que siempre que me llevaban al teatro me emocionaba muchísimo. Me fascinaba el olor del escenario, la reacción de las personas, el ver a tanta gente y, como me gustó tanto la gente, no quise nunca dejar de estar en contacto con ella.

Alguna vez usted comentó que ser hija de actores había hecho su vida mucho más rica. ¿Podría explicarnos de qué manera?
En muchas. Por ejemplo, en cuestiones de personalidad, lo hace a uno más tolerante, más abierto... Absoluta y ciertamente, uno es mucho más histriónico y algunas veces más neurótico. De niños, los hijos de actores siempre nos hemos desenvuelto bien con los adultos porque nuestros padres siempre nos hablan normalmente y no como si fuéramos de otro planeta.

¿Ha encontrado usted la razón de esto?
Creo que sí: considero que esto se debe a que ellos mismos [los padres actores] siguen siendo niños siempre. Esto les permite —y ahora debería decir “nos” permite— hablarles de tú a tú.

A pesar de haber tenido ese contacto precoz con los escenarios y a pesar también de tener los contactos para comenzar a trabajar en este mundo, usted optó por seguir una educación universitaria. ¿Por qué?
Porque siempre he creído en la importancia de estudiar. Claro que después uno se da cuenta que la universidad puede ser muy buena y puede ser muy mala. Mi experiencia en la universidad fue muy buena porque hice muy buenas amistades, pero también me di cuenta que en algunas formas puede interferir con tus propias preguntas, porque nos invade con muchos planteamientos diferentes. En conclusión, creo que pesando los pros y los contras, una carrera universitaria siempre es un buen entrenamiento para el cerebro. Adicionalmente, en mi caso, me entrenó para comediante y aprendí mucho de esas primeras actuaciones con colegas tan queridos.

Lecciones de vida
Las mejores oportunidades de su carrera llegaron en uno de los momentos más trágicos de su vida, cuando falleció su padre. ¿Se puede disfrutar del éxito cuando ha habido una pérdida tan grande en la vida de uno?
Mi hermana, mi madre y yo estamos muy orgullosas de haber podido enfrentar un dolor tan grande juntas. Eso nos ayudó a pesar de que yo tenía 23 años, mi hermana 21 y mi madre 48, es decir relativamente jóvenes para perder a nuestro padre y mi madre también joven como para quedar viuda. Sin embargo, todas sabíamos lo que teníamos que hacer, es decir, seguir trabajando para subsistir tanto emocional como económicamente. Esto nos ayudó a mantenernos ocupadas y a mantener en todo momento nuestra independencia financiera.

¿En qué se sueña cuando ya se tienen dos Premios Oscar y dos Globos de Oro en casa?
En ser útil a la sociedad y en asegurarse de que no sólo se vive la vida sino de que, además, uno la vive y se divierte en ella. Pero sobre todo en qué se puede hacer para ser útil a tantas otras personas, porque la verdadera satisfacción en la vida no está en los logros personales —aunque es muy lindo crear cosas y tener éxito en lo que uno crea— sino que la mayor alegría viene de lo que uno puede hacer para que otro ser humano sea feliz. Mientras uno más ayuda, más feliz es, y por eso hay que dedicar tiempo a meditar, soñar y luchar en nuevas maneras de lograrlo.

Consecuente con su postura de activismo incansable para dar eco a muchos problemas sociales y políticos, Thompson anunció que suspendería su trabajo unos meses para trabajar como embajadora de ActionAid. En el año 2002, pasó una temporada en Mozambique y Uganda, dos de los países azotados más severamente por el SIDA, para compartir con algunas de sus víctimas y para crear conciencia social a nivel internacional sobre esta enfermedad.

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